Exposiciones
Las muestras temporales se ubican normalmente en la sala de exposiciones situada en la planta baja de la Casa del Administrador, a veces también en el jardín o en la Casa Palacio.
La Concepción tiene una exposición permanente en la Casita del Jardinero, que cuenta los orígenes del jardín realizada con muñecas Barbies.
Enero: Fernando Luque Cuesta. Naturaleza en grabados.
Gabriel A. Gutiérrez Tejada. Las edades del pinsapo, estudio descriptivo del abeto andaluz.
Febrero: Javier Rupérez. Mirkos. Fotografía sobre dibond.
Marzo: Javier Rupérez. Mirkos. Photograph on Dibond.
Abril: Jeanne Leroy. Micro-Macro.
Mayo: Licet González. La sombra de lo fértil.
Junio: Francisco Civantos. Enmascarados.
Julio: Participantes del Concurso de fotos. Ascociación de Amigos.
Agosto: Participantes del Concurso de pintura. Ascociación de Amigos
Septiembre: Kristel Peijnenborg La Pequeña Mirada
Octubre: BIOPHILIA. Pasión por la vida.
Noviembre: Academia de ciencias de Málaga. Botánicos.
Diciembre: Julia Gallego Valdés. Paisajes evaporados.
Biophilia. Pasión por la vida
Del 2 al 29 de octubre de 2026
'Pasión por la vida' reúne a ocho artistas en el Jardín Botánico Histórico La Concepción. Biophilia estará en el jardín del 2 al 29 de octubre.
Pasión por la vida, un proyecto artístico que propone reflexionar sobre nuestra relación con la vida a través de la pintura, la fotografía, el grabado y la escultura. La muestra, comisariada por Rosana Larraz, parte del concepto de biophilia desarrollado por Erich Fromm, entendido como el amor por la vida y el deseo de favorecer su crecimiento.
Carlos Miguel, Griselda Giachero, Maribel Nuevo, Morgan, Neno Herrera, Peter Varga, Rocío Davó y Rosana Larraz participan con obras que, desde distintos lenguajes, abordan temas como la naturaleza, el paisaje, la memoria y la percepción. El Jardín La Concepción ofrece el marco idóneo para esta propuesta. BIOPHILIA propone hacer un alto en el camino y abrir un espacio para la reflexión sosegada sobre nuestra relación con la vida, en diálogo con la riqueza y diversidad del propio jardín. El proyecto incorpora además una apuesta por la colaboración, la igualdad de trato y la transparencia dentro del ámbito artístico.
Historia de La Concepción contada por Barbie
La idea de utilizar muñecos para recrear la historia del jardín fue concebida por el artista Alberto Martín, que llevaba muchos años montando exposiciones con muñecas Barbie. Tras estudiar una serie de fotografías de finales del siglo XIX, la mayoría del Legado de Silvela, creó una serie de escenas casi idénticas utilizando no sólo la mundialmente conocida Barbie, sino también Ken, Madelman y otras figuras similares. La instalación ha sido patrocinada por la Fundación Málaga y la Asociación de Amigos de la Concepción.
El objetivo de esta exposición es retratar tanto un periodo clave de la historia de La Concepción como el estilo de vida burgués de la época, de forma que resulte atractiva para visitantes de todas las edades. Todos los materiales utilizados han sido reciclados: tapones de botellas, bastidores de fregadero, pinzas de la ropa, sacapuntas, cojines de alfileres, etc. Cada figura está vestida con un traje y un sombrero diferentes, realizados a partir de recortes de modista; los peinados, abanicos y sombrillas que lucen las mujeres son todos únicos y se han inspirado en los catálogos de ropa del siglo XIX.
Mobiliario de la antigua biblioteca de la Casa Palacio
Esta exposición muestra mobiliario de la época en el salón que albergaba la biblioteca de la Casa Palacio en el siglo XIX. Se puede acceder a la sala mediante un túnel de metacrilato para impedir el deterioro de los muebles. Con ello se pretende poner en valor los elementos de este espacio que ha permitido, no sólo mejorar su preservación, sino también generar un mayor interés artístico y cultural entre los visitantes. La mayoría de este mobiliario forma parte del patrimonio municipal y data de la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX. Algunos de los más destacables son la mesa de despacho del general Espartero, hecha en roble y de origen francés, que sirvió como escritorio del propio Jorge Loring; así como una silla de caoba que la acompaña. Otro elemento del valor es una rinconera inglesa de caoba de estilo Eduardo VI con estanterías, vitrina, mesa y sofá incorporados.